¿Qué impide a algunas mujeres disfrutar del placer sexual?



¿Qué impide a algunas mujeres disfrutar del placer sexual?

Dra. María Josefina Ríos

josefina@consejeriasexologica.com

13 de noviembre del 2020


El tema del placer sexual femenino es inagotable. Quien más quien menos, tiene una opinión al respecto, ya sea ésta informada o simplemente, de la fuente de la tradición popular, o lo que se ha escuchado decir a otros, en entornos que pueden ir desde espacios académicos de formación, tertulias de amigos, o disquisiciones filosóficas de alguna madrugada.

Tal vez lo que provoca todo tipo de elucubraciones sea la presentación física de los órganos genitales femeninos que, por capricho de la naturaleza, no tiene tanta “visibilidad” en la expresión externa, como lo tienen los órganos masculinos. Y, por otro lado, la misma concepción del placer, y su interpretación real o simbólica, por las expresiones, o la validez que tiene como una experiencia humana integral y abarcadora de nuestras dimensiones física, emocional y mental.

El placer es la sensación de goce o satisfacción que experimentamos al hacer o percibir cosas que nos agradan. La palabra, como tal, proviene del latín placēre, que significa ‘gustar’, ‘agradar’. Como tal, es un sentimiento positivo que se puede experimentar a nivel físico, mental o espiritual, y que está asociado a la felicidad, el bienestar o la satisfacción. Así, sentimos placer cuando saboreamos un plato que nos gusta, cuando estudiamos un tema que nos apasiona, o cuando nos divertimos o entretenemos con alguna actividad. La respuesta de nuestro organismo al placer es la liberación de hormonas, como la endorfina, la serotonina y la oxitocina, que nos producen una sensación agradable de bienestar.” (1) Esta sencilla y accesible definición del placer, que encontramos al primer “clickeo” en la web, sin embargo, nos describe una situación tan prosaica como la de tomarnos un delicioso helado en una calurosa tarde del verano paraguayo, o de una sensación tan espiritual como la gratitud.

Esta vez no iremos a las muchas causas culturales que crean ideas y creencias en el cerebro femenino, las cuales, al momento de vivir una experiencia placentera, se convierten en limitaciones para expresar o vivenciar el placer sexual. Vamos mejor a revisar algunas de las situaciones mas comunes donde algunas mujeres sienten que tienen problemas con disfrutarlo, demostrarlo, o expresarlo.

"Un problema sexual es algo que impide que las relaciones sexuales sean satisfactorias o positivas. La mayoría de las mujeres tienen síntomas de un problema sexual en algún momento u otro. Para algunas mujeres, los síntomas son constantes. Pero sus síntomas solo son un problema sexual si le molestan o le provocan problemas con su pareja. No existe un nivel "normal" de respuesta sexual debido a que es diferente para cada mujer. Es posible que también encuentre que lo que es normal en una etapa de su vida cambia en otra etapa. Por ejemplo, es común que la madre de un bebé que está exhausta tenga poco interés en las relaciones sexuales. Y es común que tanto las mujeres como los hombres tengan una reducción en la libido a medida que envejecen." (2)

Por tanto, es común tener problemas sexuales, conocidos en la jerga técnica como disfunciones sexuales, lo cual quiere decir que una mujer tiene dificultades y como claramente lo expresa la cita anterior “eso le preocupa”. La mejor recomendación ante una situación parecida es buscar la información en una fuente confiable y científica actualizada, aprender los pasos que podrían ayudar y sin duda, buscar ayuda profesional, antes de que los síntomas se agudicen. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, sin embargo, es el camino que puede llevar a un mejor estado de salud sexual.

Para conocer un breve espectro de cuales podrían ser algunos indicadores de problemas sexuales, cito a continuación una lista bastante comprensiva de los más comunes:

“Usted puede tener disfunción sexual si está angustiada por cualquiera de los siguientes factores:

  • Rara vez, o nunca, tiene deseo de tener relaciones sexuales.
  • Usted evita las relaciones sexuales con su pareja.
  • Usted no puede excitarse o no puede permanecer excitada durante el acto sexual, incluso si desea tener relaciones sexuales.
  • Usted no puede tener un orgasmo.
  • Usted experimenta dolor durante las relaciones sexuales.” (3)

Como en todos los casos, las causas pueden ser múltiples y pueden deberse a orígenes físicos, tales como el momento del ciclo vital, a cuestiones psicológicas, tales como el estrés o la ansiedad, a dificultades en la relación de pareja, o incluso a alguna experiencia traumática anterior. Cada persona tiene una historia específica, y vive sus experiencias de una manera particular. No hay que dejarse influenciar por las ideas de que “no es normal”, o “yo tengo algo terrible” nadie me podrá ayudar”. Cuanto antes prestemos atención a lo que nos ocurre, entendamos qué factores pueden estar desencadenando estas dificultades, podremos actuar sobre ellos y recuperar nuestro bienestar.


Referencias:


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