¿Por qué es urgente y necesaria la Educación Integral de la Sexualidad en Paraguay?


¿Por qué es urgente y necesita la Educación Integral de la Sexualidad en Paraguay?


Dra. María Josefina Ríos

josefina@consejeriasexologica.com

29 de diciembre del 2020



Soy una convencida de que la información, los datos de buena fuente, es decir científicos, con evidencias que los expliquen o justifiquen, difícilmente pueden dañar, o hacer que tomemos decisiones erradas o tengamos conductas inapropiadas, ¡todo lo contrario! Creo que el ignorar datos, estadísticas y los últimos avances de las ciencias, nos deja en un espacio oscuro, donde caminamos a tientas y podemos fácilmente tomar opciones equivocadas -por miedos diversos o por ignorancia- y que, muchas veces podemos lamentar toda la vida.

¿Qué es la EIS - ESI? Dice la UNESCO:

“La educación integral en sexualidad se ha definido como «un enfoque culturalmente relevante y apropiado a la edad del participante, que enseña sobre el sexo y las relaciones interpersonales a través del uso de información científicamente rigurosa, realista y sin prejuicios de valor» (UNESCO, 2009” (1)

Para el ejemplo, voy a ponerles en la piel de una joven adolescente paraguaya, clase media baja, que va a un Colegio Nacional, con acceso intermitente a internet, activa e inquieta por su futuro. Algunos de sus profesores/as, los más corajudos, tocaron de paso el tema de la sexualidad y su importancia en la adolescencia; quedándose en los repetitivos e insuficientes aspectos biológicos de la sexualidad, es decir referirse a los órganos sexuales, con suerte mencionaron los caracteres secundarios de mujeres y varones, el peligro flotante de un embarazo no deseado, el mandato -hipócrita, dadas las estadísticas de Paraguay, donde el promedio de jóvenes tiene su primera experiencia sexual a los 15 años (queriendo decir esto, algunos la tienen ANTES y otros después)- y los profesores/as más osados o modernos hasta pueden haber hablado del condón, luego de la abstinencia, como método accesible para prevención de embarazos y de transmisión de ITS, VIH/sida. Hasta ahí, y el resto, bien gracias.

¿Qué hago yo? María Blanca, con las preguntas, que son en realidad, ¿las que me carcomen el cerebro? O sea, ¿qué me pasa con ese compañero/compañera que me mira insistentemente y me hace sentir cosas? ¿Qué hago con toda la información que comparten en grupo mis amigas/os tan inexpertos e ignorantes como yo? ¿A qué adulto voy a preguntar con confianza sobre sexualidad y puedo esperar que no me acuse de “calentona” o haga un comentario como “en que andas vos, eh?” Esta persona joven, así, sin la formación ni la información, y, sobre todo, con mucho miedo y dudas, así, va a enfrentar su primera experiencia sexual, la cual puede que ni siquiera sea realmente deseada aún.

Algunos datos de nuestra realidad nacional nos demuestran la falta de Educación Sexual en la población general, traducida en acciones que perjudican a las y los menores, en particular:

"Embarazo en niñas y adolescentes": El abuso sexual y el inicio precoz de las relaciones sexuales sin información derivan en una cantidad alarmante de embarazos de niñas y adolescentes. Paraguay tiene la tasa de fecundidad adolescente mas alta del cono sur. Se mantiene desde el 2013 un promedio de dos partos diarios de niñas de entre 10 a 14 años, como una de las consecuencias de los altos índices de abuso sexual. Los nacimientos de hijos e hijas de niñas entre 10 y 14 años constituyen la quinta parte de todos los nacimientos que se producen anualmente en el país. Entre los años 2010 y 2016, el 18,7% de todos los nacimientos registrados correspondió a nacidos vivos de niñas y adolescentes de 10 a 19 años. (2)

Estos dolorosos datos sobre nuestros/as niños y jóvenes puede ser muy diferente. Depende de nosotros, adultos, cuidadores, educadores, profesionales de la salud física, psicológica y espiritual. Somos nosotros los responsables de las elecciones, informadas o no, que toman nuestros jóvenes. Y esto es para no decir que, la mínima preparación podría hacer que las estadísticas de abuso en nuestro país sean mucho más bajas. Con solo hacer que los niños y los jóvenes aprendan sobre su cuerpo, lo conozcan, sepan como comunicarse adecuadamente, así como los límites que nadie puede, ni debe pasar, ni mamá ni papá, ni el padrino, ni los tíos, mujeres, ni varones, ya los podríamos cuidar mejor, y evitar el daño irreparable de una situación de abuso o maltrato.

Para apoyar esta postura pro Educación Integral de la Sexualidad hay muchos datos. Entre ellos, la realidad de que los y las jóvenes que conocen del tema, retrasan su primera relación, porque conocen las consecuencias posibles para sus vidas, y por tanto hay disminución de embarazos no deseados, desarrollan más apego al uso del condón y hay menos probabilidades de mantener relaciones sin protección; lo cual ayuda a la disminución de las tasas de ITS/VIH/sida y sobre todo comprenden lo que es tener una perspectiva de género y la aplican en sus interacciones personales, logrando establecer relaciones más equilibradas, más respetuosas en sus vidas, tanto con las personas de su mismo sexo y con el opuesto. Son más maduros/as, tolerantes y seguros de sí mismos/as.

Ahora bien, la cuestión central aquí, en la que hay que insistir es: ¿tienen las personas adultas, digamos madres, padres, educadores, profesionales de la salud, responsables de guiar en la Educación Integral de la Sexualidad a los y las más jóvenes, una formación y educación propia, para poder hacerlo adecuadamente? ¿Tienen vidas placenteras y plenas en su vida sexual? Entendida ésta como el estado de bienestar que plantea la definición de Salud Sexual que nos provee la OMS:

“Integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales de la sexualidad de maneras que definitivamente enriquezcan y estimulen la personalidad, la comunicación y el amor. Toda persona tiene el derecho a recibir información y a considerar la aceptación de las relaciones sexuales, tanto con fines placenteros como procreativos.” (OMS) (3)

Tengo mis serias dudas al respecto pues si así fuera, la lógica seria promover la Educación Integral de la Sexualidad para todos y todas, y esto NO es lo que, evidentemente, está pasando en nuestro medio, en estos días.

Es evidente la necesidad que tiene nuestra sociedad de sincerarse consigo misma, y con nuestros jóvenes mujeres y varones, sobre todo, pues es a ellos a quienes estamos haciendo más daño, impidiéndoles una vida sana y normal, que los convierta en ciudadanos productivos y felices.



Referencias:

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