EXPECTATIVAS EN LA RELACIÓN DE PAREJA



Expectativas en la relación de pareja ¿Cómo saber qué esperar de él/ella?

Una relación de pareja sana y placentera requiere de varios factores, en este artículo te hablaremos de uno de ellos; las expectativas reales.

Uno de los primeros indicios de que algo en la pareja no funciona es cuando aparecen las frustraciones, y las expectativas tienen mucho que ver con ellas. Si te sentís frustrado/a hacia la relación que tenés en este momento es tiempo de que consideres: ¿Cuáles son tus expectativas hacia tu pareja? ¿Son éstas realistas?

Cuando más realistas sean tus expectativas hacia lo que buscas en una relación y hacia tu pareja, menores serán las frustraciones. Cuanto más exigentes o fantasiosas sean esas expectativas las frustraciones serán mayores.

Es importante recalcar que siempre sentiremos frustraciones, ellas son parte de nuestra vida, ya sea en la relación con nuestra pareja, como con personas de nuestra familia, de nuestro entorno laboral, o amigos/as. Sin embargo, en el contexto de una relación sentimental, cuando estas frustraciones se acumulan y no se dialoga, hay muchas probabilidades de que la relación finalice y alguna persona en la pareja salga lastimada.

¿Cómo saber qué esperar del otro/a? No existe una receta para saber qué esperar de la pareja, el comportamiento de las personas es muy diverso, pero saber qué no es esperar puede ser una buena fórmula para que nuestras expectativas sean realistas.

Desde que somos niño/as recibimos información sobre lo que debe ser una pareja. Algunos ejemplos de esta información es lo que vemos en las películas o en las novelas, o simplemente los mensajes que recibimos de la sociedad en su conjunto. La información que recibimos desde la escuela, o desde las religiones que profesamos, también influyen en las concepciones que tenemos de lo que debe ser una pareja. Estos mensajes que recibimos no siempre contribuyen a crear expectativas reales, por el contrario, a veces contribuyen a crean expectativas en nosotros/as que generalmente están muy alejadas de la realidad.

Entonces ¿Qué NO debemos esperar de nuestra pareja? Te compartimos a continuación algunos tips para que los tengas en cuenta.

-  “Cuando tenga pareja seré feliz”. Pensar que nuestra felicidad está en manos de otra persona es una premisa para la frustración. La felicidad es un estado de bienestar el cual requiere de una construcción, y esa construcción la hacemos nosotros/as mismos, con o sin la compañía de otras personas. No podemos cargar a la pareja una responsabilidad que es nuestra.

-  “El/ella es perfecto/a!”. Iniciamos una relación con una persona porque encontramos atractivas ciertas características en ella. Es lógico que al comienzo sólo veamos lo que nos gusta en la persona, pues es lo que nos llamó la atención en ella. Sin embargo, todos y todas tenemos vivencias, experiencias, contextos diferentes que nos hacen ser quienes somos, además de nuestras características positivas somos también nuestras características negativas. Pensar que encontraremos en nuestra pareja por siempre solamente características positivas es otra premisa para la frustración, pues en algún momento conoceremos todas las características de la persona y no solamente esas que nos gustan.

·  “Algún día cambiará”. A veces, cuando esos rasgos de  nuestra pareja que no nos gustan empiezan a aparecer tendemos a pensar que podremos hacer algo para cambiarlos, para que nuestra pareja se comporte de la manera que nosotros/as queremos. Y pasamos años expectantes de que esto suceda y acumulando frustraciones.

· “Seremos felices para siempre”. ¿Cuántas veces hemos escuchado este mensaje? Sin embargo, en una relación de pareja se vivencian malentendidos y discusiones. No existe una pareja constantemente feliz, existen relaciones en las cuales las dos personas logran comunicarse efectivamente y sobrellevar las diferencias y disgustos que crea la convivencia.

· “Mi pareja debe conocer todo de mi”. Cuántas veces hemos visto en las novelas y películas que algún personaje le da una sorpresa a su pareja sabiendo exactamente qué es lo que a ella le gusta y lo que quiere. Esta escena puede ser realidad, pero para ello se requiere de una comunicación efectiva y asertiva entre las dos personas de la pareja, no es cierto que podamos adivinar lo que la otra persona quiere sólo porque sintamos amor hacia ella. Si quiero que mi pareja haga algo para mí, lo más efectivo es decírselo. Si quiero darle a mi pareja algo que le guste, lo más efectivo es preguntárselo. Es cierto que la convivencia permite conocer los gustos y disgustos del otro/a, pero pensar que tenemos la capacidad de “adivinar por amor” es una expectativa errónea.

· “Sexualmente somos imparables!”. Al inicio en una pareja las relaciones sexuales tienden a vivirse siempre con mucha intensidad, éstas se dan frecuentemente, y el proceso de descubrir al otro/a crea curiosidades y deseos los cuales se disfrutan luego en el encuentro sexual. Sin embargo, esto no dura para siempre, y al cabo de cierto tiempo conoceremos las caricias y palabras de nuestra pareja. Y no, no somos una constante caja de sorpresas, así como nuestra pareja tiene una manera de expresar su sexualidad, también la tenemos nosotros/as. Una de las herramientas más efectivas para mantener relaciones sexuales placenteras con nuestra pareja es la comunicación, decir lo que nos gusta y lo que no, y buscar juntos nuevas formas de disfrutar la sexualidad.

· “El/la tiene que entenderme porque me ama”. El sentimiento de amor, en la mayoría de las personas, crea una empatía hacia el/a otro/a. Así, cuando sentimos afecto hacia nuestra pareja somos capaces de entenderle. Sin embargo, sentir amor no significa que siempre existirá entendimiento. La empatía y comprensión es un ejercicio que requiere de voluntad y comunicación entre las dos personas.

· “Mi pareja debería estar siempre dispuesto/a a resolver los conflictos, en el momento en que yo quiera hacerlo”. Ok, entendimos que una pareja sana es aquella que tiene una comunicación efectiva para resolver sus conflictos. Sin embargo no podemos esperar que el/a otro/a esté siempre, en todo momento, listo para resolver problemas y afrontar adversidades, o que lo haga de la misma manera que nosotros/as. Darse un espacio para vivir los problemas de la forma en que cada uno/a puede hacerlo es también parte de la comunicación efectiva, a veces las personas necesitamos nuestro tiempo y espacio.

·  “El amor lo soporta todo”. Este mensaje es sobrevalorado en nuestra sociedad, pero ¿Qué hacer cuando no lo soporta? Es una realidad que hay parejas que viven una convivencia tormentosa y siguen la relación bajo la premisa de que el amor lo debe soportar todo. Cuando este caso se da, y hay hijos/as en la pareja, la situación es aún más delicada, la familia en conjunto vive una situación de angustia. Para sobrellevar este tipo de situación soportar no es suficiente, se requiere de voluntad de parte de las dos personas de la pareja para encontrar una solución y a veces apoyo profesional.

Aprender a evitar expectativas muy exigentes o fantasiosas ayuda a tener una relación de pareja sana. Pero cuando nos dimos cuenta que nuestras expectativas se convirtieron en frustraciones, cuando intentar tener una comunicación efectiva ya no es posible en la pareja, y la única razón por la cual se sigue la relación es el amor que se siente hacia el otro/a o la voluntad de seguir con juntos/as, acudir a un profesional psicólogo/a para realizar terapia de pareja puede ser la opción de solución más efectiva.


Lic. María Inés Romero Rossi

Psicóloga Clínica - Diplomada en Sexología y Educación Sexual

mariaines@consejeriasexologica.com

Setiembre  -  2014

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