El placer: Un misterio a descubrir y un fenómeno subjetivo



El placer:

Un misterio a descubrir y un fenómeno subjetivo


Dra. María Josefina Ríos

josefina@consejeriasexologica.com

30   de   Enero   de   2018



Muchas veces ocurre que se nos hace difícil entender el fenómeno de atracción que se da entre otras dos personas, más si una de ellas es más cercana a nosotros y creemos conocerla muy bien. Y nos decimos, o incluso le decimos: “¿Cómo es posible que esa persona te guste? No lo entiendo”. Como si fuera una cuestión para entender y no, simplemente para aceptar. La atracción hacia alguien, muchas veces, tiene que ver con el grado de placer que nos genera compartir algo con esa persona.

El placer y sus múltiples definiciones pueden sintetizarse en otra: satisfacción. Sin embargo, vivir el placer y el placer sexual en particular, es una experiencia absolutamente personal, individual, subjetiva.

Una definición para compartir:

“El placer puede ser definido como una sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se manifiesta cuando un individuo consciente satisface plenamente alguna necesidad: bebida, en el caso de la sedcomida, en el caso del hambredescanso (sueño), para la fatigasexo para la libidodiversión (entretenimiento), para el aburrimiento; y conocimientos (científicos o no científicos) o cultura (diferentes tipos de arte) para la ignorancia, la curiosidad y la necesidad de desarrollar las capacidades. La naturaleza suele asociar la sensación de placer con algún beneficio para la especie y la Filosofía lo clasifica entre los tipos posibles de felicidad.” (1)

Es evidente que cada uno de nosotros se debate entre lo aprendido, las expectativas propias y las de la cultura y las experiencias, que pueden tanto enriquecernos en el disfrute del placer o, limitarnos profundamente, para siquiera conocerlo en sus formas más elementales.

En cuanto a una definición del placer sexual: "El placer sexual comprende las distintas sensaciones agradables y placenteras asociadas a las experiencias sexuales. A menudo, estas sensaciones se producen por el contacto sexual; otras veces surgen por pensamientos y fantasías."

Hay muchas formas de proporcionarse placer sexual o proporcionárselo a su compañero o compañera. Por ejemplo: acariciando a la otra persona, dejándose acariciar por ella o acariciándose usted mismo o usted misma, besando a la otra persona o dejándose besar por ella, lamiendo a la otra persona o dejándose lamer por ella. Hay muchas partes del cuerpo que producen placer sexual al tocarlas. Algunas zonas especialmente sensibles se conocen como zonas erógenas.” (2)

Son numerosas las maneras de estimular y ser estimulado en la búsqueda de generar y experimentar placer sexual. Los qués, los dónde y los cómo también pueden variar muchísimo de una persona a otra y de una pareja a otra.

“Habla de esto con tu pareja porque entender el placer sexual es una cuestión de interés en común. Que no se te olvide de que tu pareja (sobre todo si es hombre) es probable que tenga una idea diferente que la tuya sobre el tema.” (3)

No se puede insistir bastante en que un elemento clave, para lograr relaciones placenteras es aprender a comunicarse. Como tantos otros aspectos de nuestra conducta, la mayoría de las personas tenemos pena de expresar lo que nos da placer. Sin embargo, como es una cuestión cultural, aprendida, se puede desaprender y adquirir otras habilidades comunicativas, con el objetivo claro de mejorar y lograr momentos de placer genuino.

“Las relaciones se basan en la comunicación con la pareja. El sentirte seguro y confiar en la pareja es la base para el sexo saludable y cómodo. La seguridad, comodidad y confianza nos permiten discutir libremente nuestras necesidades sexuales y limitaciones con nuestras parejas. ¿Qué podría ser más claro y directo qué: “Me gusta que cuando te toque …” o “Me gusta mucho…” o “¿Quieres que yo…?"?

La comunicación abierta y franca con tu pareja es fundamental para dar y recibir placer sexual en la relación. La confianza mutua, el deseo de complacer y el respeto de los límites personales pueden resultar en mayor disfrute para la pareja.” (3)

Debemos también considerar diferencias de género y este extracto del artículo de Yela, de la Universidad Complutense, nos puede dar unas pistas:

“Diferencia que puede expresarse hasta de cuatro formas distintas, para que se queden con la que más les guste (o la que más placer les dé: 1) las mujeres son más capaces de unir el amor y el placer sexual; 2) los hombres son más capaces de separar el amor y el placer sexual; 3) los hombres son menos capaces de unir el amor y el placer sexual y 4) las mujeres son menos capaces de separar el amor y el placer sexual (consúltese por ejemplo Los estudios clásicos de Kinsey, Masters y Johnson, a evidencia empírica más actuales: Avia, Carrillo y Rojo, 1990 y Yela 1998, 2000).” (4)

Lo que resulta obvio es que, para poder comunicar lo que se desea y ganar la confianza para pedirlo, primero necesitamos conocer nuestro propio cuerpo y reconocer nuestros deseos, que pueden estar simplemente en el campo de lo imaginario, hasta que lo concretemos y así, seguir aprendiendo.

"Las relaciones sexuales son una forma de obtener placer sexual, pero no necesariamente la única. Las personas también pueden disfrutar simplemente de la intimidad: acurrucarse una junto a otra, acariciarse, hablar, disfrutar de la cercanía mutua. Cuando su excitación va en aumento puede usted tener un orgasmo, pero también es posible que no ocurra así. Esto no supone ningún problema siempre que no le preocupe a usted ni al otro miembro de la pareja." (4)

Otro ejercicio necesario es aprender a soltar las limitaciones impuestas por nuestros aprendizajes o nuestras creencias sobre lo que es “bueno o malo”, o dicho de otra forma, lo que “está bien o lo que es “pecado”.

En conclusión: “No hay reglas en específico ni formas correctas para alcanzar el placer sexual, siempre y cuando no haya ningún peligro para usted o cualquier otra persona.” (3)



Referencias:


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