¿Sabías que Deseo Sexual y Excitación No Son Lo Mismo?


A veces confundimos deseo sexual con excitación, en este artículo te contamos cuál es la diferencia y cuáles podrían ser las causas psicológicas de la falta de deseo sexual en las personas.

En palabras simples podríamos decir que el deseo es la motivación o interés en las relaciones sexuales y la excitación es la respuesta física que acompaña la actividad sexual. Ambos están muy relacionados, pero distinguirlos es muy útil cuando algo no funciona bien.

Distinguir en qué momento sucede la excitación puede ser más sencillo en los hombres porque se puede ver fácilmente si su deseo sexual va acompañado de una excitación genital o no, debido a la erección. Sin embargo en las mujeres a veces es más complicado averiguar cuando ocurre la excitación, pues su respuesta física no se percibe a simple vista ya que sus órganos genitales son mayormente internos. La respuesta física de la excitación en las mujeres está relacionada con la lubricación, la sensibilidad o el flujo sanguíneo en los genitales. Si bien podes descubrir la excitación de tu pareja a través de las reacciones físicas de su cuerpo, percibir el deseo sexual en la otra persona no es simple.

En otras palabras, el deseo sexual está relacionado a lo que nos gusta como las características físicas o de personalidad que nos atraen en las personas y las situaciones, lugares, carias, movimientos y olores que nos parecen sensuales. El deseo es el primer paso en la respuesta sexual humana, esto inicia la relación sexual. Por su parte, la excitación está relacionada a la respuesta física de nuestro cuerpo ante lo que nos produce deseo y placer.

En hombres como en las mujeres la falta de deseo, así como la falta o falla en la respuesta del cuerpo, es decir la excitación, se pueden producir tanto por factores psicológicos como fisiológicos. Si el factor de la falta de deseo o la falla en la excitación es fisiológico se puede deber a varias razones principalmente podrían ser problemas en los niveles hormonales o la circulación.

Existen muchos mitos acerca del deseo sexual y los factores psicológicos que le afectan. Uno de esos mitos es la estandarización de lo que produce deseo, o sea, cuando se dice que ciertas cosas provocan deseo en todas las personas. Otro mito es que los hombres sienten más deseo que las mujeres. Sin embargo, no todas las cosas provocan el mismo nivel de deseo en todas las personas y no hay una diferencia en cuanto a la capacidad de sentir deseo entre hombres y mujeres.

Tanto en hombres como mujeres la falta de deseo suele estar provocada por aspectos psíquicos como malestar en la pareja, estados depresivos, estrés, inseguridades, problemas en el trabajo, preocupaciones familiares, pobre educación sexual, o toda una serie de contratiempos que impiden concentrar las energías en la actividad sexual. Aunque el nivel de deseo puede ser igual en hombres y mujeres, es cierto que algunos psicólogos y sexólogos coinciden en que ciertos aspectos afectan más el deseo en los hombres y otros lo hacen más en las mujeres. Estos aspectos están principalmente definidos por la cultura y la sociedad y por el tipo de educación sexual que recibió la persona.

El deseo en el hombre se ve afectado mayormente por inseguridades. Generalmente a los hombres se les educa diciéndoles que ellos siempre deben sentir deseo y que deben tener una erección óptica cada vez que tienen un encuentro sexual. Cuando estas situaciones no se cumplen el hombre siente inseguridad, lo cual disminuye su deseo en próximos encuentros sexuales.

En las mujeres el deseo se ve mayormente afectado por la pobre educación sexual que ellas reciben. Generalmente se enseña a las mujeres que ellas no deben sentir deseo, al menos no tanto como los hombres, además nuestra cultura asigna mayormente  a las mujeres el cuidado de la casa y de la familia, por lo que estas preocupaciones muchas veces no dejan energías o motivación para la actividad sexual.

Tanto las causas fisiológicas como las psicológicas que disminuyen el deseo en un hombre o en una mujer no nos afectan a todos por igual. La diversidad de lo que nos produce deseo sexual es tan amplia como gustos diferentes tienen las personas. Si sentimos que nuestro deseo sexual, o el de nuestra pareja, ha disminuido una herramienta el primer paso es la comunicación. Hablar con nuestra pareja y escucharse mutuamente sobre lo que nos gusta y nos produce placer puede ser muy efectivo para avivar el deseo sexual en nuestra vida. Sin embargo es importante recordar que si algo anda mal, si sentís que no logras tener relaciones sexuales satisfactoriamente lo más importante es acudir a un profesional psicólogo o sexólogo para una terapia individual o de pareja en la que se pueda abordar el problema que te aqueja.


Lic. María Inés Romero Rossi

Psicóloga Clínica

Abril 2014

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